La inflación de junio se ubicó en 1,9%, de acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Ese porcentaje será el que determine el incremento que percibirán en agosto las jubilaciones, pensiones y asignaciones que paga la ANSES. Desde la implementación del Decreto 274/24, la movilidad previsional se calcula todos los meses tomando como referencia el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a dos meses antes, por lo que la variación registrada en junio impactará de manera directa en los haberes del próximo período.

Aunque el IPC mostró una baja frente al 2,1% de mayo, la evolución de los precios sigue acumulando una suba importante. Según el informe oficial, la inflación alcanzó el 16,8% durante el primer semestre de 2026 y llegó al 33,5% en la comparación interanual, un porcentaje que ya supera la previsión anual incluida por el Gobierno nacional en el Presupuesto.

En este contexto, los ingresos previsionales volverán a ajustarse de acuerdo con la inflación mensual. Sin embargo, el bono extraordinario de $70.000 continuará sin modificaciones por vigésimo noveno mes consecutivo. Esto implica que, mientras el haber se actualiza mediante la movilidad, el refuerzo mantiene el mismo valor nominal y pierde peso frente al aumento sostenido del costo de vida.

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Cómo quedarán los haberes previsionales en agosto

Con un ajuste del 1,9%, las prestaciones de agosto reflejarán el mismo porcentaje informado por el Indec para junio. Luego del incremento del 2,15% aplicado en julio, la jubilación mínima quedó establecida en $411.989,32. Con la actualización prevista para agosto, el haber ascenderá a aproximadamente $419.817.

A esa cifra se sumará nuevamente el bono extraordinario de $70.000, que continúa fuera de la fórmula de movilidad. De esta manera, quienes perciben el haber mínimo recibirán alrededor de $489.817 durante agosto.

La actualización también alcanzará al resto de las prestaciones administradas por el organismo. La Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que en julio era de $329.591,45, pasará a rondar los $335.854. En tanto, la Pensión No Contributiva por Invalidez y por Vejez aumentará desde $288.392,52 hasta cerca de $293.872.

También se incrementará la pensión destinada a madres de siete hijos, cuyo haber equivale a la jubilación mínima, por lo que se ubicará en torno a los $419.817 más el bono extraordinario. Del mismo modo, la Asignación Universal por Hijo (AUH) con aumento de agosto y el resto de las asignaciones familiares recibirán el mismo porcentaje de actualización, ya que forman parte del sistema de movilidad vigente.

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Desde abril de 2024, las prestaciones previsionales dejaron de ajustarse mediante la fórmula establecida por ley y comenzaron a actualizarse según el mecanismo fijado por el Decreto 274/24. Ese esquema dispone incrementos mensuales calculados sobre la inflación publicada por el Indec con un desfase de dos meses. Por esa razón, el aumento de jubilaciones agosto 2026 surge del IPC de junio, mientras que la inflación correspondiente a julio recién se reflejará en los haberes de septiembre.

Este sistema permitió que los ingresos previsionales acompañen la evolución de los precios de manera mensual después del deterioro registrado durante el primer trimestre de 2024. No obstante, el retraso de dos meses hace que los haberes siempre se ajusten con datos de inflación ya pasados y no con la evolución más reciente del costo de vida. A esto se suma que una parte relevante del ingreso de quienes cobran la mínima depende del bono extraordinario, que permanece sin actualización.

El bono pierde participación en el ingreso mensual

El refuerzo extraordinario de $70.000 permanece congelado desde marzo de 2024. Durante ese período, la inflación acumulada redujo considerablemente su capacidad de compra. Si ese monto hubiera seguido la evolución del Índice de Precios al Consumidor, hoy sería significativamente superior al valor vigente.

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Como consecuencia, quienes perciben la jubilación mínima ven que el ingreso total crece a un ritmo inferior al de la inflación acumulada, ya que solo el haber previsional se ajusta por movilidad mientras el complemento extraordinario conserva el mismo importe. Diversas organizaciones de jubilados reclaman que el bono sea incorporado al haber permanente o que, al menos, reciba actualizaciones periódicas para evitar que continúe perdiendo incidencia sobre el ingreso mensual.

Desde el Gobierno sostienen el congelamiento del bono como una herramienta para contener el gasto previsional y mantener el equilibrio de las cuentas públicas. En ese sentido, el dato de inflación de junio vuelve a mostrar la estrecha relación entre la movilidad jubilatoria y el presupuesto nacional.

Las jubilaciones constituyen el principal componente del gasto público. De acuerdo con estimaciones oficiales, el gasto social representa cerca del 48% del gasto primario, por lo que cada actualización mensual de los haberes incrementa automáticamente las erogaciones del Estado. Tras el aumento del 2,15% aplicado en julio por la inflación de mayo, el propio Gobierno reconoció que la movilidad previsional es uno de los factores que más inciden sobre el objetivo de sostener el superávit fiscal.

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