En un preocupante incidente ocurrido en el tiempo de recreo, un niño de 10 años fue amenazado con una trincheta por otro alumno de 8 años. El agresor, al parecer enfadado, presionó la herramienta contra la garganta de su compañero y lo amenazó con hacerle daño si volvía a acercarse a su área de juego. El hecho generó una gran alarma entre la comunidad educativa y los padres.
El niño afectado, visiblemente asustado, buscó la ayuda de su profesora, quien prontamente intervino llevando al agresor ante las autoridades escolares. Tras el incidente, la madre del niño amenazado fue informada por la maestra de la gravedad del suceso, recomendándole hablar en privado con su hijo en casa para profundizar en los detalles.
Preocupada por la seguridad de su hijo y la aparente falta de medidas disciplinarias efectivas, la madre procedió a realizar una denuncia formal en la Seccional Nº 32. En su declaración mencionó que la madre del niño agresor, quien tiene lazos familiares con algunos directivos de la escuela, podría estar influyendo en la falta de sanciones adecuadas ante repetidos episodios de indisciplina por parte de su hijo.
Este incidente fue elevado al Ministerio Público de la Acusación para su investigación y seguimiento, en medio de un clima de creciente preocupación por la seguridad y el bienestar emocional de los estudiantes involucrados.














