El Fondo Monetario Internacional volvió a mejorar sus proyecciones de crecimiento para la Argentina: espera que el año termine con un aumento del producto bruto interno (PBI) de 7,5%. Así surge del informe Perspectivas Económicas Mundiales dado a conocer este martes en Washington.
Las nuevas estimaciones contemplan un crecimiento de la economía global de 5,9% ligeramente menor al previsto en julio (6%), alerta sobre el “rápido” aumento de la inflación en distintos países y advierte que “la principal fuente de preocupación es que más variantes agresivas del SARS-CoV-2 podrían surgir antes se alcanza la vacunación generalizada”.
A medida que fue avanzando el año, el FMI fue corrigiendo al alza sus proyecciones de aumento del PBI argentino, ya que pasó de estimar una expansión de 5,8% en abril a 6,4% en julio y ahora llega al 7,5%, una variación algo menor a la estimada por el Gobierno que proyecta un 8%.
El Fondo también mejoró marginalmente la perspectiva de crecimiento para 2022, que pasó de 2,4% en la estimación de julio, a 2,5% en el último informe.
Tras el derrumbe de 9,9% de la actividad registrado el año pasado, en medio de la crisis sanitaria desatada por el Covid, si se cumplieran los pronósticos del FMI de todas formas la economía argentina no lograría recuperar el nivel pre pandemia a fines de 2022 (se ubicaría 0,7% por debajo).
Junto con la mayor actividad económica, se estima que se reduzca la tasa de desocupación en el país que caería de 11,6% para el año pasado a 10% en el presente y a 9,2% en 2022.
Asimismo, considera que seguirá siendo favorable el resultado de la cuenta corriente de la balanza de pagos, que alcanzaría al equivalente de 1% del PBI en el año en curso y a 0,8% el próximo.









