La actividad industrial en Argentina experimentó un crecimiento del 2,5% en el primer cuatrimestre del año, superando las previsiones de los analistas y consultoras que pronosticaban una situación menos favorable.

Este incremento sitúa a la industria por encima del nivel de actividad económica general, que registró un crecimiento del 1,5% interanual entre enero y marzo, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La fortaleza del sector se debe, en parte, a las líneas de financiamiento a tasa subsidiada ofrecidas por el Gobierno nacional, la agilización de las importaciones a través del uso del swap con China, la solidez de la demanda local y la propensión al gasto e inversión por parte del sector privado en un contexto de alta inflación, tal como lo señalan funcionarios, industriales Pyme y especialistas.

Este desempeño sólido de la industria cobra aún más relevancia considerando la compleja coyuntura macroeconómica, marcada por una importante escasez de divisas debido a la sequía que afectó las exportaciones agroindustriales.

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Políticas públicas y financiamiento

José Ignacio de Mendiguren, secretario de Industria y Desarrollo Productivo, destaca que existe una decisión de estabilizar la macroeconomía a través del crecimiento y el desarrollo, respaldada por una serie de políticas públicas activas que fomentan el crecimiento del sector privado. En este sentido, resalta la importancia de los Créditos Argentinos (CreAr), calificándolos como el programa de financiamiento más grande en la historia reciente, con una disponibilidad de 1 billón de pesos destinados a la inversión empresarial.

Superando desafíos en el comercio exterior

Una de las principales amenazas para el mantenimiento de la actividad industrial era la disminución de ingresos en divisas debido al impacto de la sequía en el sector agroindustrial, el principal exportador del país. La falta de divisas dificultaba el pago de las importaciones necesarias para el funcionamiento de la industria, lo que a su vez amenazaba el crecimiento económico de los últimos dos años. Ante esta situación, el Gobierno estuvo trabajando en diversas alternativas para obtener las divisas necesarias, y el uso del swap de monedas con China para el pago de importaciones provenientes de ese país fue uno de los instrumentos implementados en los últimos meses. El Banco Central informó recientemente que se autorizaron SIRA en yuanes por un equivalente a US$ 2.900 millones desde abril.

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Perspectivas y sectores destacados

De cara al resto del año, De Mendiguren afirma que, a pesar de los pronósticos pesimistas, tanto la economía como la industria experimentarán un crecimiento. Destaca que la utilización de la capacidad instalada industrial se situó en abril 2 puntos por

centuales por encima del año anterior, alcanzando un nivel del 68,9%, el más alto para un primer cuatrimestre en más de siete años. El secretario resalta que la demanda en algunos sectores industriales sigue siendo sólida, lo que impulsa al resto. Entre los casos emblemáticos menciona a los sectores automotriz y energético.

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El informe del INDEC muestra que la refinación del petróleo, el coque y los combustibles nucleares creció un 14,4% en los primeros cuatro meses del año, mientras que los vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes experimentaron un aumento del 12,3%. Las industrias metálicas básicas también tuvieron un fuerte impulso, con un incremento del 13,1% interanual entre enero y abril.

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