Un grupo de personas empujó las vallas junto a la casa de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, ubicada en el barrio porteño de Recoleta, y la Policía de la Ciudad respondió con un fuerte operativo represivo, que incluyó gases lacrimógenos y camiones hidrantes. Por el momento, se registra al menos un herido, con lesiones cortantes en su cabeza.

La tensión se produjo mientras el kirchnerismo repudiaba el operativo policial dispuesto por el Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, que aisló el edificio donde vive la vicepresidenta.

Pasadas las 17:30, comenzaron a registrarse los primeros momentos de tensión e incidentes. En medio de corridas y cánticos militantes, cientos de personas tumbaron la contención policial.

En ese contexto, el dirigente social Juan Grabois intentó mediar entre los manifestantes y la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, para evitar un operativo represivo. También insinuó la posibilidad de que los disturbios se podrían haber iniciado por presuntos infiltrados.

Acto seguido, la Policía lanzó gases lacrimógenos para dispersar la zona. También se utilizaron camiones hidrantes. Con el correr de los minutos, la situación se desmadró: decenas de individuos atacaron los vehículos policiales y los uniformados aumentaron la intensidad del operativo.

“Era totalmente evitable esta situación. Hace tiempo pedimos evitar las situaciones de violencia, cuando acá solo hay un pueblo”, dijo Grabois.

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