El congelamiento presupuestario está generando preocupación en las universidades, especialmente en la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu), donde el presupuesto de funcionamiento se mantiene inalterado desde el 2022, a pesar de la inflación que superó el 250%. El decano de la Facultad de Ingeniería, Alejandro Vargas, explica las dificultades que enfrentan debido a esta situación.
Ante las restricciones presupuestarias, la universidad tuvo que tomar medidas drásticas, como la optimización del uso de servicios como luz y gas para reducir el consumo. Además, se restringieron las compras de reactivos e instrumental para las prácticas, lo que afecta directamente la calidad de la formación de los estudiantes.
El impacto se refleja en la reducción de salidas y prácticas en terreno, así como en la imposibilidad de reponer equipos necesarios para el desarrollo de las actividades académicas. A pesar de estas dificultades, Vargas asegura que se cumplirá el año académico, aunque con limitaciones y ajustes importantes.
Estas restricciones presupuestarias tienen un impacto significativo en la calidad educativa y en la formación de los estudiantes. Es evidente que se necesitan soluciones a corto plazo para garantizar el adecuado funcionamiento de las universidades y el cumplimiento de sus objetivos educativos.
En paralelo, este martes 23 de abril se llevará a cabo una gran movilización nacional en contra del ajuste que lleva adelante el Gobierno de Javier Milei.










