Los precios de los combustibles en Argentina muestran aumentos de hasta el 16% en lo que va de marzo, impulsados tanto por la suba del petróleo a nivel internacional como por la actualización de impuestos. Este incremento ya impacta en los surtidores y comienza a ejercer presión sobre la inflación.

De acuerdo con relevamientos privados, desde fines de febrero —cuando se intensificó el conflicto en Medio Oriente— la nafta súper aumentó 16,2% en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que la versión premium registró una suba de 11,7%. En el caso del gasoil, el alza fue de 15,6% en su variante común y de 12,1% en la premium.

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El barril de crudo Brent, referencia internacional, se ubica cerca de los 100 dólares, con un incremento cercano al 48% en comparación con el inicio del año.

Impacto en surtidores y precios

En distintas zonas del país, el litro de nafta súper ya supera los $1.800 e incluso alcanza los $1.900, mientras que las versiones premium sobrepasan los $2.000.

Por su parte, el gasoil también evidencia subas y, en sus variantes de mayor calidad, ya se comercializa por encima de los $2.000.

Las subas responden a dos factores centrales: por un lado, la actualización de impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, y por otro, el traslado parcial del incremento del crudo a nivel internacional.

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Presión sobre la inflación

El aumento de los combustibles impacta directamente en el índice de precios al consumidor, especialmente por su incidencia en los costos de transporte y logística.

Esto se traslada a toda la cadena de valor, desde alimentos hasta servicios, generando una presión adicional sobre la inflación mensual.

Además, desde el sector advierten que el traslado del aumento internacional aún no se completó, lo que podría derivar en nuevos ajustes.

Proyecciones y advertencias

Especialistas estiman que, si continúa la tensión global, los combustibles podrían incrementarse otro 10% en el corto plazo.

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“El precio del petróleo resulta determinante, aunque se intenta trasladar lo mínimo posible al consumidor”, indicaron desde el sector petrolero.

En paralelo, la falta de difusión sistemática de precios por parte de las empresas y la eliminación de reportes obligatorios complican el seguimiento preciso de los aumentos.

Cambios en la dinámica del mercado

En este escenario, algunas petroleras comenzaron a implementar esquemas de actualización más frecuentes, conocidos como micropricing, que permiten modificar valores en función de la demanda y la competencia.

También se observan estrategias comerciales como descuentos en franjas horarias específicas, principalmente durante la madrugada.

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