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VIAJES | Encrucijada de Tascal (Purmamarca),un Oasis en el desierto de la Pre Cordillera de los Andes

Este pintoresco pueblito está situado a pocos kilómetros de la ruta N° 52, la cual une Purmamarca (Jujuy) con Chile por el Paso de Jama. Para ingresar al lugar se debe tomar el desvío hacia Huachichocana, son de ocho a diez kilómetros en automóvil y aproximadamente 40 minutos de camino por el lecho del río de las cascadas. Otros atractivos son las Cuevas Primitivas y las Pinturas Rupestres.

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El Departamento de Purmamarca por su magnificencia paisajística ha recibido la bendición de las deidades y de la naturaleza, ya que es un lugar único en Jujuy con múltiples circuitos turísticos por descubrir en cualquier época del año. Encrucijada de Tascal es uno de ellos, es un pequeño poblado asentado al lado de un manantial, desde donde fluye en abundancia el agua cristalina que forma el Río Huachichocana, el que tiene varias cascadas que se unen para alimentar a toda la Quebrada del Río Purmamarca.

Para llegar se debe salir desde el pueblo de Purmamarca hacia el oeste por la Ruta N° 52 hasta la Quebrada de Huachichocana, que se diferencia de las demás por su amplio lecho cubierto de lodo seco y de piedras que están como si estuvieran pidiendo que alguien las sacara. Se debe cruzar el puente y girar hacia la izquierda, siguiendo la huella de un camino, cuya única señalización es un cartel indicativo ubicado a baja altura por lo que se debe prestar mucha atención. Ese camino es dificultoso para los vehículos pequeños, pero ideal para las camionetas 4 x 4 de doble tracción. En ese trayecto se puede ver una cadena de cerros con destellos de los colores que identifican a Purmamarca.

A los costados de la improvisada carretera se puede apreciar una nutrida cantidad de cardones, protagonistas célebres de toda la geografía quebradeña, los que se encuentran de todos los tamaños. Durante los meses de octubre y noviembre, inclusive en diciembre, se puede observar la belleza de estas cactáceas en su plenitud con sus flores amarillas y blancas, mientras que al final del verano puede probarse su fruto, que es redondo de color verde y se llama Pasacanas, y el cual se equipara en valor nutritivo al kiwi. Llegando a Huachichocana se debe seguir las indicaciones del cartel que está en medio del camino, para continuar por la derecha hacia el lecho del río y seguir una huella apenas visible. Tres kilómetros más arriba se debe dejar el vehículo y proseguir el camino a pie siguiendo la senda que va a la orilla del río. En ese inicio de la caminata hay un leve ascenso en donde se encuentran dos cuevas, una grande y profunda, y otra pequeña, donde los primitivos de esta región vivieron hace más de diez mil años atrás. En estas cuevas no hay pinturas rupestres, las que existían se borraron con el tiempo. Pero en otros lugares cercanos, con el asesoramiento de los guías locales se puede llegar a observar pinturas rupestres que hasta el día de hoy permanecen intactas.




Para llegar al pueblo de Encrucijada de Tascal hay que transitar por el costado del arroyo, caminando ininterrumpidamente alrededor de 40 minutos; a través de un pequeño cañón conformado por cerros que tienen entre 10 a 12 metros de altura, los cuales no se pueden escalar por estar compuestos de material blando en sus laderas, que en verano es materia prima de los aludes. Caminar río arriba es una de las mejores maneras de realizar este trayecto por la seguridad que brinda el suelo, a excepción de los pequeños saltos de agua, en donde se debe tomar precauciones por la altura de los mismos, que van desde los dos a los tres metros y por la conformación rocosa. En invierno existen ciertos riesgos porque las piedras que se deben pisar para ascender se ponen resbaladizas por el hielo.

En este tramo del camino se pueden escuchar los sonidos de la naturaleza, como la del agua golpeando sobre las piedras, el canto de algunos pájaros en primavera, y del viento, amo y señor de las tardes de otoño e invierno, mientras que el sol presente en toda época del año, demuestra su brillo e intensidad. También se pueden ver las distintas capas de tierra y roca que forman los cerros, que, en algunos sectores de los mismos, aparecen dentro de un todo marrón y ocre, con pequeñas pinceladas de diversos colores; un cementerio muy antiguo que cada vez tiene menos tumbas debido a las crecidas del río en épocas del verano que desbarrancan continuamente el suelo donde está el campo santo. Esto demuestra que nada puede con lo que la naturaleza decide, por eso en estos lugares se comentan historias de aparecidos y de almas en pena que reclaman la desaparición de sus cuerpos.

Después de caminar 40 minutos se arriba a Encrucijada de Tascal, un lugar donde el verde predomina sobre los colores de las montañas que lo circundan. Es un oasis en medio de las montañas, allí se puede descansar dos horas para luego regresar. Los vecinos del lugar siempre están predispuestos en la atención al turista, brindando los servicios necesarios. El verde del pasto resalta en medio de los cerros, el silencio se percibe con claridad y el agua cristalina expone la pureza de los manantiales.

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Encrucijada de Tascal está a la vista sobre una de las laderas, ubicado sobre el sol de mañana como lo llaman los lugareños (es decir al oeste de la quebrada). Es un grupo de caseríos, separados por una callecita de tierra, una especie de pasillo largo, de un poco más de cien metros. Al llegar lo primero que se ve, es la pequeña capilla que ya cumplió 20 años de existencia, luego las casas que son de adobe, linteles de madera de cardón y techo de barro, algunas son de piedras. Todas son pequeñas, de una sola pieza, donde funciona el comedor y el dormitorio, al frente o al lado, está la cocina, luego los demás dormitorios. El silencio predomina cuando no hay viento, culpable en la época de otoño de estropear los árboles plantados en fila detrás de las casas, los que fueron puestos para proteger los sembradíos de papa, maíz y habas. Al fondo de la callecita existe un gran corral de cabras, fuente principal de ingresos económicos por la producción de quesos, leche y carnes. Las pocas vacas y burros se encuentran en un gran corral que ellos llaman potrero, los únicos que andan sueltos son los perros, las gallinas y los gatos. Frente a la iglesia se encuentra un gran horno de barro y un espacio para hacer asado, que es utilizado de manera comunitaria por todos los pobladores. Los niños juegan en los alrededores y cuando están solos se van hacia la parte de atrás de esas casas a sentarse en un piletón construido con piedras y cemento que sirve para almacenar agua, la que es extraída desde una vertiente y distribuida hacia varias canillas que se encuentran en la parte exterior de las casas y que es el agua potable del lugar. Los pobladores que son cerca de 20 personas, son muy creyentes en la iglesia católica, tienen a Santos Inocentes como patrono, pero además son fervientes seguidores de su cultura milenaria, es decir ofrendan a la Pachamama y celebran el Carnaval. Sus pasatiempos son escuchar radio y cuando tienen crédito todos se reúnen a ver televisión satelital.

Oscar es uno de los tantos niños que residen en Encrucijada de Tascal junto a su familia. Él como el resto de los niños en época escolar camina todos los días para ir a la escuela que se encuentra en Huachichocana. Toda la familia vive de la producción caprina, elaboran quesos de cabra y charqui —que es la carne seca con sal-. Para la temporada de verano hacen Humitas, en base al maíz que siembran en los terrenos que colindan con el caserío. Se dedican a la pequeña agricultura cosechando habas y papas primordialmente. Los chicos ayudan a sus padres, llevando a pastar las cabras y cuidando a los animales grandes como caballos, burros – que son el medio de transporte y de carga respectivamente- y las vacas – parte del sustento alimenticio de la familia.

Todos los habitantes del pueblo tanto hombres como mujeres saben elaborar los quesos, aprenden desde pequeños, por lo tanto, Oscar no escapa a esta pauta de aprendizaje inculcada por sus padres. Por lo que describió con total sencillez como realizan los quesos diciendo que “primero se hace la cuajada, luego en una piedra plana de mayor tamaño al queso se le coloca el cinchón que está hecho de totora. Se coloca la cuajada dentro del círculo que forma el cinchón y después se aprieta con otra piedra plana hasta que salga todo el suiro (suero). Cuando el queso está duro y aplanado se coloca la sal. Después se vuelve a apretar con una piedra. El queso tarda un día en secarse”. En esta simpleza descriptiva de un proceso de elaboración de un alimento queda marcada la riqueza cultural heredada de sus antepasados, a esto hay que sumarle la magnificencia del paisaje que los rodea. Por esto Encrucijada de Tascal es un Oasis entre medio de los cerros, en medio de la nada, para algunos, y de todo para ellos.

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